ABRIL 21 CURSO 302. LENGUA CASTELLANA
ABRIL 21 CURSO 302.
CONCIENCIA
DEL CUERPO: GIMNASIA BÁSICA
TEMA:
GIMNASIA BÁSICA
OBJETIVO:
Realizar
un practica física que ayude a fortalecer la conciencia de nuestro cuerpo
ACTIVIDAD
1. Con
tu acompañante mira el vídeo y realiza los ejercicios no olvides siempre hacer
los ejercicios en compañía de un adulto de tu familia que te oriente.
ASIGNATURA
LENGUA CASTELLANA
TEMA:
LEO E INTERPRETO
OBJETIVO:
Introducir
al niño en las habilidades de interpretación textual
La interpretación consiste
en encontrar el sentido de un texto o evento y expresar de forma oral o escrita.
ACTIVIDAD
1. Lee
el cuento una vez en silencio, luego léelo dos veces en voz alta a tu
acompañante y desarrolla en el cuaderno de español la actividad (No copies el cuento en el cuaderno solo
los las preguntas fecha y tema)
Chorlitos en la
cabeza
Saúl Schkolnik
Robertito
no era un niño muy limpio que digamos. Y la verdad es que, como sus padres
siempre estaban muy ocupados en cosas importantes, cada día su mamá, al salir
apurada a su trabajo en la Junta Nacional de Niños Desvalidos, le recordaba:
—¡Robertito! Báñate tú solito, ya eres grande y puedes hacerlo. ¡Ah! Y no te
olvides de lavarte muy bien la cabeza. —Sí, mamá —respondía el niño. Entonces
entraba al baño y echaba a correr el agua de la ducha, mojando el piso y la
toalla para que pareciera que se había bañado. Su papá, mientras tanto, tomaba
el desayuno leyendo su periódico preferido. A veces escuchaba —y otras no—
correr el agua de la ducha. Y cuando por la noche la mamá de Robertito le
preguntaba: —¿Se bañó el niño, Godofredo? El papá asentía con un movimiento de
cabeza, pues estaba muy ocupado mirando las importantes noticias en la
televisión. Y la mamá se quedaba tranquila. Otras veces era el papá quien, al salir
a su trabajo en la Comisión Pro Defensa de la Naturaleza, le decía: —Robertito,
báñate y acuérdate de lavarte muy bien la cabeza. desvalidos: desprotegidos.
asentía: afirmaba. comisión: grupo de personas a cargo de un asunto. 18 Unidad
1 • Un abrazo a la infancia Leo e imagino Su mamá, entre tanto, terminaba de
arreglarse. A veces escuchaba —y otras no— correr el agua de la ducha. Y cuando
por la noche el papá le preguntaba: —¿Se bañó el niño, Estefanía? La mamá
asentía con un movimiento de cabeza pensando en ¡vaya a saber qué problema de
su oficina! Entonces el papá se quedaba tranquilo. Y como nadie se aseguraba de
que Robertito se hubiera bañado verdaderamente, ¿para qué hacerlo? Así las
cosas, cada día se iba acumulando más polvo sobre su cabeza; pelusas, semillas,
basuritas y cualquier cosa que cayera sobre su pelo negro enrulado ya no volvía
a salir de ahí nunca más. En verdad, a Robertito le pesaba un poco la cabeza,
pero no era como para preocuparse. Un día, sin embargo, las cosas comenzaron a
complicarse, pues esa mañana, cuando abrió el agua de la ducha, algunas gotas
mojaron el polvo que había sobre su cabeza y la semilla empezó a germinar. Echó
raíces, un tallo, hojas… Y poco a poco un arbolito empezó a crecer sobre la
cabeza del niño. Por supuesto que ni la mamá ni el papá de Robertito se dieron
cuenta de aquello. Y menos de los dos chorlitos que llegaron allí en busca de
un lugar donde hacer su nido. La verdad es que a Robertito le pesaba cada vez
más la cabeza, pero no tanto como para preocuparse. Y llegó la primavera… La
chorlito hembra puso tres pequeños huevos en su nido. Y no mucho tiempo
después, tres hermosos polluelos piaban felices en el nido construido entre las
ramas del arbusto que Robertito tenía sobre su cabeza. enrulado: crespo, con
rulos. germinar: brotar. ¿Qué actitud tenían la mamá y el papá de Robertito
hacia su hijo? Lenguaje y Comunicación 3º básico 19 Unidad 1Pero como su papá y
mamá estaban demasiado ocupados en la Comisión Pro Defensa de la Naturaleza y
en la Junta Nacional de Niños Desvalidos, no se enteraron de lo que estaba
pasando sobre la cabeza de su hijo. Hasta que una noche, en medio de la
oscuridad, se oyó un… —¡Pío, pío, pío! La madre de Robertito despertó.
—¡Godofredo!, ¡Godofredo! Escucha… —¿Qué pasa mujer? —Oigo ruidos extraños en
la casa. ¿Por qué no vas a ver lo que sucede? —¡Bah! No es nada. Yo no oigo
nada. —Oigo ruidos en el dormitorio del niño. —Estás soñando, Estefanía. Vuelve
a dormirte mejor. Pero en ese momento se oyó un… —¡Pío, pío, pío! —¿Oíste? —Sí,
está bien. Iré a ver —aceptó el padre; y levantándose bastante a desganas fue a
la pieza de Robertito y encendió la luz. El niño, perturbado, se despertó y se
sentó en la cama. —¡Ouch! —exclamó el papá al ver lo que estaba viendo—.
¡Estefanía, Estefanía, ven rápido! La señora se levantó y corrió a la pieza del
niño. —¡Auch! —no pudo menos que gritar al ver a Robertito sentado en la cama
con cara de sueño, y con un árbol florido sobre su cabeza. Y entre sus ramas,
un nido en el que tres pequeños chorlitos piaban hambrientos: —¡Pío, pío, pío!
—¡Horror! —se escandalizó la mamá que hacía mucho, mucho tiempo que no miraba
con detención a su hijo—. Robertito tiene chorlitos en la cabeza. ¡Horror!
perturbado: confundido. ¿Qué crees que estaba pasando?, ¿quién emitía esos
sonidos? 20 Unidad 1 • Un abrazo a la infancia Leo e imagino —¡Pero esto es
espantoso! —se alarmó Godofredo, que casi por primera vez veía realmente al
niño—. ¿Cómo es que nadie se dio cuenta de esto a tiempo? —Un doctor. ¡Hay que
llamar a un doctor de inmediato! Y llamaron a un médico de cabellera. Pero
este, después de comprobar que Robertito gozaba de excelente salud, se retiró
diciendo: —Lo siento, pero nada puedo hacer. Luego llamaron a un ingeniero
foresta-cabezal; y después a un cirujano de pelo y a un peluquero y a un
leñador y a un ornitólogo y a… Pero todos movieron la cabeza y dijeron: —Lo
siento, pero nada podemos hacer. Entonces, ¡no me lo van a creer! A Robertito
mismo, a quien con el árbol y los tres chorlitos ya era demasiado lo que le
pesaba la cabeza, se le ocurrió la solución. Fue al baño, se mojó bien mojada
la cabeza para soltar las raíces del arbusto, con sumo cuidado lo sacó de
arriba de su cabeza y lo fue a plantar en el patio de la casa mientras los tres
pequeños chorlitos continuaban piando felices. —¡Pío, pío, pío!
Cuento
tomado de: Schkolnik, S. (1993). En Cuentos de los derechos del niño. Santiago:
Zig-Zag.
Después
de leer el cuento Desarrolla las actividades en tu cuaderno de español.
1.1.
Cuenta con tus palabras qué hacía Robertito cuando sus padres le pedían que se
bañara y se iban a trabajar.
1.2.
Visualiza qué le pasó a causa de eso. Dibújalo eso que imaginas o piensas en el
cuaderno.
1.3.
Lee la siguiente lista de acciones del cuento. Numéralas según el orden en que
ocurren en el cuento y dibújalas. Recuerda aplicar la estrategia de visualizar.
______Un
árbol comienza a crecer en la cabeza de Robertito.
______Robertito
echa a correr el agua de la ducha para que sus padres crean que se baña.
______Robertito
se moja la cabeza para soltar las raíces del arbusto.
______La
madre despierta porque escucha ruido en medio de la noche.
1.1. Encierra las características que
describen a Robertito:
De mal genio sucio mentiroso alegre
LEE,
el siguiente derecho de los niños: Los
niños y las niñas necesitan amor y comprensión para poder desarrollarse en
forma plena y armónica. Siempre que sea posible, deberán crecer al cuidado y
bajo la responsabilidad de sus padres, en un ambiente de afecto y seguridad.
1.2. Comenta y responde por escrito en
tu cuaderno:
a.
¿Cree que los papás de Robertito respetaban este derecho?, ¿por qué?
b.
¿Qué acciones de los adultos indicarían que respetan este derecho de los niños?
Escribe dos.
ACTIVIDAD
2. En
el cuaderno ilustra (Dibuja) a todo color el cuento.
Comentarios
Publicar un comentario